Medicina Tibetana

La Medicina Tibetana es la medicina tradicional aplicada en el Tíbet. Como nuestra medicina occidental se basa en el análisis de los signos y síntomas del paciente para realizar un diagnóstico médico. Mediante este diagnóstico se va a trazar un plan de actuación clínica para llevar al paciente al estado de equilibrio. La diferencia entre la medicina tibetana y la occidental se basa en el foco de atención sobre el cual el médico va a basar su diagnóstico. En la medicina tibetana los signos Menid Tibetana_Arbol de l vidafísicos, mentales y psíquicos se encuentran en el mismo plano de importancia. Estos tres planos se sostienen sobre el mismo lienzo de tres “humores” (viento, bilis y flema) que deben mantenerse en equilibrio. Cada humor es un elemento físico, un estado emocional y una energía psíquica que aporta a todo nuestro ser holístico una de las tres características que necesita para tener una existencia plena y equilibrada. Así pues, la mezcla de viento, bilis y flema y su interacción
en equilibrio en nuestro organismo nos proporciona la estabilidad y el camino al conocimiento de nosotros mismos y de lo que nos rodea y, por lo tanto, a la felicidad.

Estos tres humores junto a los órganos que se incluyen en cada humor se representan en el árbol de la vida tibetano.

El viento se relaciona con la circulación sanguínea (sistema cardiovascular) y los impulsos nerviosos, por lo que constituye el pensamiento. Todo proceso de movimiento en nuestro cuerpo está regido por viento y así es también a nivel mental y psíquico. El deseo, aferrarse a algo o dejarlo ir y soltarlo está asociado a viento. Así pues, es a través de este “humor” que nos liberaremos de las cadenas de nuestros propios deseos que nos anclan siempre en el mismo punto intentando alcanzar algo que no es más que una obsesión; pues todo llega, se queda para ayudarnos a evolucionar y se va.

MedicTibetana_CuerpoLa bilis representa en el organismo el metabolismo, el hígado (como órgano central del metabolismo corporal) y el sistema digestivo. Es el elemento fuego y representa la energía. Todo aquello en nuestro organismo que requiera energía va a requerir la presencia de bilis. La digesitón nos proporciona esta energía a través del procesamiento de alimentos y nuestros tejidos la usan para realizar sus procesos vitales. Así pues, la bilis representa en nuestro cuerpo esa moneda de cambio energética que se transmite para mantener la vida en cada una de nuestras células. Representa la motivación, el empuje y la energía que tenemos para para mantener o llevar a cabo nuestros proyectos en la vida. Es la ira y la irritabilidad. Será este “humor” el que nos enseñará a usar toda la energía de la vida sin ego, de forma que toda energía malgastada en ira, rencores, envidias, etc. vamos a ser capaces de usarla en provecho de nosotros mismos junto a toda la humanidad y el universo.

La flema es el elemento agua-tierra. Es la estructura física pura, el conjunto de células que van a unirse para formar el tejido. Es la unidad de elementos físicos (átomos-moléculas-macromoléculas-unidades complejas) que vamos a poder apreciar a través de los sentidos. Así pues es la estabilidad física estructural y representa las secreciones mucosas del cuerpo pues es lo húmedo y frío. Es el estancamiento, la ofuscación por estrechez mental, la intolerancia y la incapacidad de abrirse mentalmente, pues representa la ignorancia. Es a través de flema que debemos vencer esta ignorancia para derribar los muros mentales que nos impiden coger la infinidad de caminos que tenemos ante nuestros ojos y no somos capaces de ver por estar ofuscados en solo uno.

Así pues, el equilibrio entre estos tres humores es lo que nos va a dar el equilibrio de nuestro ser en todos sus aspectos. La energía (bilis) que va a mantener esta estructura a través de la corriente de uniones y separaciones atómicas y moleculares y corrientes osmóticas (viento), van a permitir la existencia de la materia (flema) formando células, tejidos, órganos y sistemas con sus respectivas funciones.

Así pues, la Medicina Tibetana usa el diagnóstico que nace de la observación (piel, uñas, lengua, etc.), la entrevista con el paciente, la toma de pulsos y el análisis de orina para ver qué “humor/es” está/an fallando para poder reequilibrarlos. En su tratamiento usa mantras, visualizaciones, meditaciones, hierbas medicinales (recogida de plantas y elaboración de píldoras, jarabes, ungüentos, pomadas, aceites, etc.), infusiones, astromedicina, procedimientos quirúrgicos, elaboración de dietas específicas, digitopresión (masaje tibetano), moxas, etc. para devolver al organismo su equilibrio natural. Se pretende restauras la armonía y el equilibrio de cuerpo y mente para que el individuo se desarrolle física, psíquica y espiritualmente y pueda alcanzar la plena consciencia y felicidad.

No cabe duda que más allá de la medicina hay unas profundas creencias filosóficas basadas en el no sufrimiento y buscan el bienestar humano a todos los niveles.

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